Written by: Anna Díaz

De Barcelona al Trópico

Si te autodefines como wanderlust, te encanta viajar e impregnarte de todo tipo de culturas, en Trópico encontrarás un lugar en el que compartir y vivir la experiencia wanderlust sin moverte de Barcelona. Y es que escondido en una calle del barrio más antiguo de la ciudad, El Raval, se encuentra este local que, bajo una fachada modernista, esconde mucho más de lo que deja ver a simple vista. Definirlo como un restaurante no sería justo. Es mucho más que eso, es un viaje sensorial por la cultura y la gastronomía de los países que conforman el cinturón del café o, lo que es lo mismo, del trópico.

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No es lo que parece

La fachada modernista del local impresiona. Pertenece a un edificio histórico que había sido residencia de un marqués, en el que ahora se encuentra alojado Trópico. Una pequeña puerta invita a los curiosos a asomarse, y es que una silla Emmanuelle, con nuestro cojín Igor, junto a un gran biombo tallado en madera dan el primer aviso: este local tiene algo que le hace diferente. Aunque, todo sea dicho, ese detalle no presagia, en absoluto, el ambiente luminoso y el patio final que te reciben una vez te adentras en él.

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Nos recibe Rafa Tristancho, lienciado en Bellas Artes y nacido en la frontera entre Colombia y Venezuela, él es el 50% de Trópico. La otra mitad la conforma Rodrigo Marco, formado en diseño de moda. Dos perfiles bien distintos que un buen día, por allá 2013 decidieron embarcarse en la aventura de abrir su propio negocio. Y a la pregunta de ¿y por qué un restaurante? Rafa no puede evitar sonreir. No solo sienten pasión por la gastronomía, sino que adoran viajar con todos los sentidos a través de ella. Y así fue como se lanzaron a la aventura.

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El Trópico que rompe tópicos

Trópico igual a calor, color y folklore. Es muy probable que sea eso en lo que pienses al oir Trópico. Pues olvídalo, porque los países del trópico son mucho más que eso. Para huir de tópicos Rodrigo ha utilizado una potente arma (y una de sus grandes aficiones): el interiorismo. Así como la entrada es 100% tropical, el resto del local respira aires nórdicos por los cuatro costados, que mezclados con detalles retro y un toque industrial forman una combinación única, auténtica. Y todo ello con el afán de crear un espacio con mucho carácter que refleje su propia personalidad. Y para ello, como no podía ser de otro modo, la multiculturalidad tenía que estar muy presente.

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Pero no solo de la mezcla de estilos bebe su autenticidad. Rafa y Rodrigo se han dedicado a comprar muebles de aquí y de allá y restaurarlos, como unos bancos negros de iglesia que, aunque pueda resultar difícil de imaginar, encajan a la perfección junto a una lámpara industrial y sillas nórdicas. El recurso que han utilizado para que todos estos estilos convivan en armonía no ha sido otro que el de escoger una gama de colores muy bien definida. El verde, por que representa la naturaleza. El blanco es el encargado de añadir una dosis de luminosidad. Y las tonalidades de gris apaciguan y aportan equilibrio y armonía.

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Sin fronteras

Si hay algo que llama la atención de Trópico es el mapa que Rafa ha esculpido en una de sus paredes. Es el componente artístico del local y completa el ambiente wanderlust que maletas, baúles y mapas antiguos impresos acentúan. Nos confiesa que la creación del mapa fue un trabajo mucho más delicado y lento de lo que esperaba. Pero, puede estar tranquilo, ha sido un tiempo bien invertido. Primero dibujó el mapa sobre la pared blanca. Entonces vieron que había varios estratos, cosa que aprovecharon para esculpirlo a mano. La pared, de piedra, es original de la época y quedó al descubierto a raíz de la obra de Rafa. Aprovechó los estucos para darle relieve y le pasó una imprimación para darle un efecto húmedo al mapa. Sin duda, una obra que define a Trópico, pero también a sus dos mitades, que se autodefinen como auténticos trotamundos.

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"El mapa no tiene fronteras y está hecho a propósito. Yo (Rafa) soy de Colombia y allí hay muchas restricciones para salir. Es un tema latente en mí. No creo en las fronteras y no las entiendo, al igual que Rodrigo. Por ello utilizamos el mapa para reflejar este sentimiento. Puedes nacer en un lugar y sentir que perteneces a otro. Todos convivimos en el mismo planeta, ese es nuestro mensaje". Y es que Rafa nos confiesa que Trópico es un reflejo de quiénes son, cómo ven el mundo y lo que piensan en todos los sentidos y a todos los niveles.

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La gastronomía como cultura

En Trópico puedes ir a hacer un brunch, a comer, a merendar, a cenar o, simplemente, a picar algo. ¿Su punto fuerte? Se acabaron las discusiones sobre dónde ir a cenar: aquí todo el mundo encuentra su lugar. En una misma mesa puede convivir un plato veggie, con una receta tailandesa, un taco mexicano o, uno de sus platos más vendidos, las arepas. Sorprendida le pregunto cómo son capaces de formular recetas que respeten al 100% su origen de países tan distintos como lo son Brasil y Vietnam, por ejemplo. La respuesta está en rodearse de cocineros y colaboradores nativos para que en cada plato se muestre la cultura de su país.

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Nos gusta que una persona nativa de ese país o que lo haya visitado y sepa lo que realmente es un curry, venga aquí y su paladar le traslade automáticamente allí. Ese es nuestro objetivo con cada plato, por eso respetamos las recetas tal y como son en su país de origen. Valoramos lo auténtico y lo autóctono.
Rafa Tristancho, socio de Trópico

A través de la gastronomía, entendida como cultura, se pueden cambiar ciertas percepciones erróneas que se tienen. Esto permite a los visitantes impregnarse de algo de ese no sé qué, que se yo que enamora a los viajeros cuando visitan uno de estos países del trópico.

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Móctels o mixology drinks

Al iniciar el proyecto, Rafa y Rodrigo tuvieron la suerte de toparse con Cristian Pineda, imagen de Schweppes en Europa. Enseguida conectaron y... una cosa llevó a la otra. Les descubrió el movimiento mixology y empezaron a ver las bebidas de la misma forma que un plato: con unos ingredientes y un proceso de elaboración. Pero tenían claro que no querían limitarse a preparar cubos (como llaman a los zumos en Colombia), por lo que se aliaron con Pineda para crear una carta de mócteles que incluyen todo tipo de frutas tropicales y a los que dedican mucho amor a la hora de prepararlos, pero también decorarlos. Os advertimos, además de estar riquísimos, son muy instagrameables. ¡No podrás evitar hacerles una foto!

 
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